Enero 2, 2009
El pasado 15 de Diciembre Melmíe y Trasgu tuvimos el placer de poder experiemntar en los
incipientes estudios y prácticas sobre la Cuenterapia en el Hospital Clínico de Valladolid.
Nuestras conclusiones nos llevan a poner de manifiesto que se ha de llevar a cabo una relajación y concentración adecuada antes de desarrollar la actividad.
De modo contrario, los resultados son insatisfactorios, la cabeza divaga en tensión, tratando de
encontrar las palabras adecuadas, permaneciendo pendiente del repertorio previamente elaborado a la sesión, más que a la vivencia en sí.
Cuando inducimos en nuestro cuerpo un estado de enaltecimiento en el que se despeja toda
circunstancialidad, cuando conseguimos alejarnos de nuestras preocupaciones, condición y situación, se produce el momento mágico:
El tiempo se detiene y lo relevante se sobrepone a lo urgente
También hemos percibido la crucial importancia de la
improvisación.
De nada sirve contar
estupendas historias si el actante es incapaz de percibir a su alrededor, incorporando los sucesos
puntuales que van transcurriendo a cada momento durante la propia historia.
Una sesión de Cuenterapia es una vivencia irrepetible, y como tal, debe ser disfrutada.
Los cuentos tienen vida propia. Aquéllos que los escuchan y quienes los cuentan, son los que les
dotan de vida, hacen que muten a otras formas, matices, actitudes, sabores… la labor del que cuenta
y siente cómo está su alrededor es el que crea el “Neocuento”. Hay que “estar alerta” en escena.
La satisfacción al término de una sesión es indescriptible, ¿quién entrega y quién recibe realmente?.
Nos perdemos en esta nueva disciplina, pues cada vez que la ponemos en práctica descubrimos un
poco más de su inmensidad y riqueza. Os animamos a poner en práctica esta Terapia Lúdica que
hemos acordado entre los miembros fundadores de Rompenubes en llamar: Cuenterapia.
Asociación Cuentacuentos Rompenubes
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Escrito por rompenubes